Cuando la IA empieza a aparecer en tareas cotidianas, el equipo necesita algo más que una lista de herramientas permitidas. Necesita saber qué puede compartir, qué debe revisar y qué hacer cuando surgen dudas.
Empieza por pautas que se puedan recordar
Las pautas ganan valor cuando están cerca del trabajo real. Un lenguaje claro permite que cada persona identifique situaciones de riesgo y pida ayuda antes de que el problema crezca.
- Revisar la información antes de usarla o compartirla.
- Evitar introducir datos que no correspondan a la herramienta.
- Conservar una persona responsable de la decisión final.
Convertir dudas en una conversación útil
Un marco no tiene que anticipar todos los casos. Debe facilitar que las dudas lleguen al interlocutor adecuado y que las decisiones se revisen cuando cambie el uso, la herramienta o el contexto.
El servicio de Marco jurídico para la IA ayuda a aterrizar estas pautas de manera proporcionada a cada organización.
